El Banco de Inglaterra presenta su visión sobre la supervisión de stablecoins en libras esterlinas
El Banco de Inglaterra ha propuesto un régimen regulatorio específico para las stablecoins sistémicas denominadas en libras esterlinas, un paso clave para los pagos digitales en el Reino Unido. Analizamos los requisitos principales y qué implican para el mercado.
Cuando el Banco de Inglaterra publica un documento de consulta con prólogo del gobernador Andrew Bailey, el sector de los servicios financieros toma nota. El documento de noviembre de 2025 sobre stablecoins sistémicas denominadas en libras esterlinas no es una excepción: presenta la visión más detallada hasta la fecha del banco central sobre cómo deberían regularse los tokens de pago digitales en Gran Bretaña.
Las stablecoins como infraestructura de pagos
La premisa central de la propuesta del Banco es clara: las stablecoins que lleguen a usarse de forma generalizada en pagos cotidianos podrían plantear riesgos para la estabilidad financiera del Reino Unido y, por tanto, requieren una regulación proporcional a ese riesgo. No es una preocupación teórica. Los volúmenes globales de transacciones con stablecoins superaron los $33 trillion en 2025, y el Banco busca prepararse para gestionar las implicaciones sistémicas antes de que se materialicen, no después.
Lo que diferencia esta propuesta de enfoques regulatorios anteriores es su foco en el umbral de “sistémico”. Las stablecoins no sistémicas — aquellas que aún no han sido adoptadas ampliamente para pagos — permanecen bajo la supervisión exclusiva de la FCA. Pero cuando una stablecoin cruza al ámbito sistémico, pasa a un régimen de doble regulación supervisado tanto por el Banco de Inglaterra como por la FCA.
Los requisitos de respaldo
El aspecto más relevante de la propuesta se centra en cómo los emisores de stablecoins deben respaldar sus tokens. El Banco propone que los emisores sistémicos mantengan parte de sus activos de respaldo en deuda pública británica a corto plazo y conserven cuentas de depósito en el propio Banco de Inglaterra. Es un avance significativo: en la práctica, integra a los emisores de stablecoins en la misma infraestructura financiera que sostiene a la banca tradicional.
Para los usuarios, esto importa porque responde a la pregunta fundamental que ha acompañado al mercado de las stablecoins desde sus inicios: cuando mantienes una stablecoin, ¿puedes canjearla realmente a valor nominal en moneda fiduciaria? La respuesta del Banco es exigir exactamente eso: “estabilidad del valor nominal, una reclamación legal sólida y la capacidad de canjear siempre a la par en moneda fiduciaria”.
Implicaciones para el panorama de pagos digitales del Reino Unido
Las implicaciones prácticas van mucho más allá de los propios emisores de stablecoins. Si el marco logra crear tokens en libras esterlinas verdaderamente estables y bien regulados, los efectos indirectos en los pagos transfronterizos, la facturación empresarial y las transacciones minoristas podrían ser significativos. Las stablecoins en libras esterlinas que operen bajo la supervisión del Banco de Inglaterra contarían con un nivel de credibilidad institucional que ninguna stablecoin privada existente puede igualar.
El calendario de consulta sugiere que los Códigos de Prácticas detallados se finalizarán en 2026, en línea con el calendario más amplio de autorización de criptoactivos de la FCA. Para los participantes del mercado, el mensaje es claro: el Reino Unido está construyendo una arquitectura regulatoria en la que los activos digitales y las finanzas tradicionales operan bajo estándares de supervisión comparables. Si ese marco atrae a emisores globales de stablecoins a Londres o los empuja hacia jurisdicciones más permisivas sigue siendo la cuestión abierta.
Fuente: Banco de Inglaterra